La Publicidad no sirve, incomoda y desespera al consumidor.
Año 2015 y no nos
conocemos. Aunque se me hace difícil creer que no nos conocemos. Me inclino más
a pensar, que testarudamente por comodidad y por dejadez, insistimos en hacer
lo mismo y querer comunicarnos de la misma forma.
Si el mercadeo es
construir relaciones, experiencias y conversaciones con las personas, por qué
una de sus tradicionales y emblemáticas manifestaciones que es la publicidad no
responde a estos objetivos, indistintamente de los canales y las plataformas
que se utilicen. Por qué si las personas piensan, sienten y padecen de una
forma nosotros insistimos en cruzar la acera y hacer caso omiso de esa
realidad. Por qué los evadimos y los evitamos. Por qué los invadimos y los
interrumpimos; por qué los molestamos con mensajes altisonantes, estridentes,
huecos, vacíos, sin significado, sin resonancia, sin relevancia.
¡Hacemos malos
anuncios, mala publicidad! Anuncios y publicidad sin sentido, sin relevancia,
que no aportan valor a la marca y ni a los productos. Publicidad que no lleva a
la compra de lo que anuncia. Desperdiciamos y botamos el dinero y los
presupuestos de las empresas, de los anunciantes. No llevamos o informamos a
los consumidores a través del ciclo o embudo de ventas adecuadamente. Usamos el
dinero de las empresas para incomodar y desesperar al consumidor. ¿Por qué?
Tenemos que
convertirnos en lo que a los consumidores les interesa, cuándo les interesa,
dónde les interesa y cómo les interesa. Hablar con las personas y llenar sus
espacios de vida. Tenemos que conocerlos para hablarles de lo que tiene
importancia para ellos. Sus aspiraciones y sus aflicciones.
Tenemos que saber
contar nuestras historias de manera convincente. Poder pintar esas soluciones
de valor, cuyo impacto racional y emocional llenarán sus necesidades. Colaborar
con ellos, crear junto a ellos, compartir la creación de la idea, del valor,
compartir la propiedad y la pertenencia de la solución.
Debemos ser
agentes de cambio, portadores de nueva información, de nuevas perspectivas que
permitan reformular sus pensamientos. Que podamos avivar emociones en sus
corazones. Que se establezcan alianzas y para que hayan alianzas tienen que
haber corazones.
Entonces, por qué
insistimos en lo mismo, en comunicarnos de la misma forma que lo hacíamos años
y décadas atrás. Por qué no utilizamos correctamente la multiplicidad de
canales que la tecnología ha creado. Aún los tradicionales, los utilizamos sin
tomar en cuenta el cambio, la transformación que se ha dado en el ser humano,
en los consumidores.
Tenemos que diferenciarnos,
pero sin despersonalizarnos y convertirnos en caricaturas.
Debemos tener brillantez, sin cegar.
Debemos dejarnos
oír, sin ensordecer.
Tener luz, sin
inmolarnos.
¡Tenemos que ser
lo que a los consumidores les interesa, la historia que llene sus espacios de
vida!
Sales Talk!!!
787-640-4541

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